Cómo tomar avena en tu dieta: receta de galletas de avena

Cómo tomar avena en tu dieta: receta de galletas de avena

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La avena es un alimento muy saludable, pues contiene una gran cantidad de fibra que ayuda a sentirte saciada durante bastante tiempo y, además, es una excelente fuente de proteínas y minerales. Lo malo es que a veces puede resultar difícil encontrar maneras de incorporarla a tu dieta sin repetir siempre las mismas recetas, así que, para que no te quedes sin inspiración, compartimos contigo estas originales ideas con avena. ¡Apunta!

Receta de galletas de avena

Ingredientes 
  • 300 gr. de copos de avena.
  • 100 gr. de gotas de chocolate
  • 100 gr. de azúcar moreno
  • 100 gr. de azúcar blanquilla
  • 100 ml. de leche (yo usé desnatada
  • pero podéis utilizar la que tengáis en casa)
  • 150 ml. de aceite de oliva suave
  • 50 gr. de harina
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • una pizca de sal.
Preparación  

Paso 1  

Precalentamos el horno a 200º.

Mezclamos todos los ingredientes en un bol grande, con la ayuda de una espátula o una cuchara de madera. Procuraremos que estén bien integrados, pero no se nos formará una masa como tal; es más bien una mezcla de ingredientes.

Paso 2  

Con una cuchara, cogemos porciones de la mezcla anterior y las vamos poniendo sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear o con una base de silicona. Intentad que los montones, aunque grandes (a vuestro gusto), no sean muy gordos.

Paso 3  

Horneamos a 200º durante 15-20 minutos. Si vemos que se nos empiezan a tostar antes por los bordes, las pinchamos con un palito en el centro para comprobar si están hechas; si es así, las sacamos. Si no, las tapamos con un papel de aluminio y las dejamos un par de minutos más: no tenemos que dejar que se nos quemen.

Dejamos enfriar un poquito sobre la bandeja y retiramos a una rejilla con cuidado de que no se nos rompan porque en este momento todavía están blandas.

Dejamos que reposen sobre la rejilla hasta que se enfríen del todo.

 

Unos tips infalibles para cuidarte todo el año

Utiliza un plato pequeño: comer con los ojos es uno de los mayores errores, y una vez que se llena el plato, independientemente del tamaño que sea, la mayoría tiende a dejarlo vacío. Si utilizas uno de menor tamaño tu subconsciente pensará que hay la misma comida y te llenarás con menos cantidad. Haz la prueba.

En lugar de pan recurre a crudités: mucha gente recurre al pan para ’empujar’ sin ser pensar en la de calorías vacías que ingiere. Si necesitas algo para acompañar y añadir una extra de sabor sustitúyelo por zanahoria o apio cortado en tiras. Mucho más saludable y apenas sin calorías.

Bebe un vaso de agua antes de las comidas: además de llenarte el estómago, te ayudará a reducir la ansiedad.

Cuando tengas antojo de dulce, una infusión: en lugar de recurrir a los bollos o chocolate alíate con las infusiones. Están llenas de propiedades y las puedes encontrar en infinidad de sabores.

En las terrazas, agua con gas: perfecta para ayudar en las digestiones y muy saciante. Si aplicamos la teoría de las infusiones anterior al terraceo también puedes tomarlas con hielo -de lo más refrescantes-, o incluso kombucha o yerba mate. Incluso tu cutis se verá más sano y bonito.

Fruta entre horas: es el snack perfecto, al igual que el pavo, los frutos secos y otras alternativas como por ejemplo los edamames (una vez que los pruebes te vas a enganchar.

La fruta, mejor entera que en zumos: y hablando de fruta, se aconseja tomarla en piezas y no en zumos ya que cuando las exprimimos se pierden muchas de sus propiedades y vitaminas presentes en la cáscara y además utilizamos mayor cantidad que si las tomamos solas.

Cena antes de las 8: numerosos estudios científicos lo demuestran, cenar pronto además de propiciar un buen descanso, favorece el adelgazamiento. ¿La razón? Muy sencilla. Tienes varias horas de margen antes de irte a la cama de quemar lo que has comido.

Duerme bien: otra de las responsables del hambre voraz es el cansancio. Nuestros ritmos circadianos si no descansamos lo suficiente se alteran y como consecuencia propician las ganas de comer. Como ves es todo un círculo vicioso.

Canela y vainilla para endulzar: si has decidido prescindir del azúcar la nutricionista nos recomienda añadirlos como sustitutos. No engordan y añaden un toque muy atractivo a los alimentos.

En lugar de chips, palomitas: ¿no te puedes resistir a darte un capricho? Aunque vayas a pecar no significa que debas hacerlo de malas maneras. Cambia las patatas por palomitas al horno y sin mantequillas ni aceites, además de riquísimas apenas tienen calorías y son muy saciantes.

El brócoli y el calabacín, la nueva pasta: parece que está de moda eso de encontrar sustitutos, pero lo cierto es que tanto uno como otro sirven como alternativa a la pasta y el arroz. Cuando los pruebes, no querrás otra cosa.

Apunta lo que comes: otro de los métodos más aconsejados por los nutricionistas es hacer un listado con todo lo que ingerimos a lo largo del día, de este modo serás más consciente de las cantidades y los errores que cometes.

Cambia las proporciones: todo es cuestión de perspectiva, en tu plato comprueba que haya un 50% de verduras, 30% de proteínas y 20% de hidratos. ¡Notarás la diferencia.

Aplica el mindfulness: o lo que es lo mismo, comer con calma, degustando cada bocado y saboreando hasta la más mínima porción.

 

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